Comunicación Trascendente | Cuando tu mayor miedo es hacer frente a la realidad. Black Mirror 03×02 Playtest
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Cuando tu mayor miedo es hacer frente a la realidad. Black Mirror 03×02 Playtest

Argumento

Un joven recorre el mundo como un espíritu libre, disfrutando, experimentando, descubriendo… Parece feliz y pleno, sin embargo las emociones van agotándose, la soledad se asoma, y empieza a ver que le falta algo más, que su vida no es tan fantástica, aunque esta careta solo caerá cuando entre en un proyecto experimental para generar una realidad aumentada a partir de los propios miedos. Toda una caja de Pandora que va mucho más allá de las pequeñas fobias del día a día, y que al perder el anclaje con la realidad, conduce hacia una espiral de autodestrucción. Un auténtico océano en el que no haces pie.

¿Qué es real y qué no lo es?

Sin duda el capítulo juega con esto de una forma muy interesante. Pero en todo caso, deja claro que lo que es real, es la huida del protagonista para escapar de la realidad. Aquello que le hace sufrir: la muerte, la debilidad, la decadencia, el sufrimiento, su pasado.

¿Cuáles son tus miedos reales? ¿Crees que huyes o has huido alguna vez? ¿te ha servido huir?

¿Se puede tener miedo a Dios?

Pues se ve que sí. Al menos si esperamos de Dios un juicio despiadado que busca castigarnos por algo, entonces sí. El autor del libro del Apocalipsis escribe:

“Mira que estoy a la puerta y llamo” Ap 3:20

Esto ya nos puede inquietar ¿Qué o quién hay al otro lado de la puerta que me da tanto miedo? ¿Un monstruo, un fantasma, un juez, un verdugo, un padre? Si seguimos leyendo el versículo podemos tener una pista.

“Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” Ap 3:20

Es verdad que el contexto del pasaje es de crítica a las Iglesias, en este caso a la de Laodicea, a la que acusa de ser tibia, pero el mensaje que Dios le envía, sin tener nada de tibio, no es desalentador sino amoroso. Si me abres, entraré para estar contigo y compartir la cena. Y sin embargo, nos cuesta abrir la puerta. Pero ¿Qué pasa si no la abro? Pues aparentemente que me quedaré cenando solo y con miedo pensando que un gran peligro me espera al otro lado de la puerta.

Lo que nos dice Dios nunca es tibio, y puede no estar exento de sufrimiento, pero siempre es para nuestro bien, y huir de ello es huir de nuestra felicidad plena. Si es así ¿Vale la pena escapar? El capítulo, con su metáfora del juego lleva al extremo el resistirse a responder a la llamada y correr en la dirección contraria. El final es la destrucción de la propia persona, la muerte ahogado en el propio miedo y angustia.

 

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